Las cifras de fallecidos en las residencias y centros sociosanitarios durante los primeros meses de la pandemia fueron desorbitadas. ¿Qué hemos aprendido de aquello? Y, ¿están preparados estos centros para la segunda oleada de COVID-19? El estudio “Análisis de la situación de las residencias sociosanitarias en España” realizado por la Mesa de la Profesión Enfermera, integrada por el Consejo General de Enfermería y el Sindicato de Enfermería Satse, muestra una radiografía completa de la situación. “España entera ha quedado muy alarmada por la situación de la que hemos sido testigo. Las cifras de fallecidos y contagiados en estos centros han sido desorbitadas y, por eso, creíamos que era necesario hacer una fotografía fija de nuestras residencias para conocer la situación y condiciones en las que están desarrollando su labor asistencial las enfermeras y enfermeros españoles. A través de los resultados de este estudio pretendemos que se desarrollen estrategias y áreas de mejora en favor de la salud y condiciones en las que son atendidos nuestros mayores, así como para mejorar las condiciones en las que deben desarrollar la atención las enfermeras”, argumenta Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.

La investigación ha contado también con la colaboración de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (Seegg); y para llevar a cabo este estudio se han analizado un total de 272 centros sociosanitarios de toda España con representación en todas las CC.AA. La muestra contaba con un 25,3% de centros públicos y un 74,3% privados o concertados; asimismo, también se han analizado centros de todos los tamaños, que van desde los pequeños con 25 residentes hasta los más grandes, que cuentan con más de 100 residentes.

“Gracias a este estudio riguroso creemos que es necesario la puesta en marcha con urgencia de grandes reformas en el sector sociosanitario en su conjunto. Creemos que es necesario garantizar la atención sanitaria y cuidados de enfermeros y enfermeras las 24 horas del día, cuyo número oscilará según el grado de dependencia y el número de personas residentes en esos centros. Creemos que es necesario una coordinación ágil con la sanidad pública tanto en la atención hospitalaria como en la atención de los centros de salud; y es una urgente necesidad el desarrollo de un plan de contingencia para el abordaje de situaciones como las que venimos sufriendo desde marzo y que nuestros mayores no vuelvan a sufrir una situación como la que hemos vivido”, añade Manuel Cascos, presidente del Satse.

Segunda ola

En la actualidad, ante el creciente número de contagios al que, una vez más, estamos asistiendo, era obligado analizar la situación de los centros para poder afrontarla. En este sentido, cabe destacar que, aunque tan solo un 7,4% tenía elaborado previamente un plan de respuesta ante situaciones similares al COVID, a día de hoy, ya el 80,1% de las residencias ha desarrollado dicho plan.

Respecto a estas cifras, la lectura más preocupante radica en que uno de cada diez de los centros sociosanitarios analizados (un 12,5%) sigue sin disponer de un plan de respuesta frente al COVID-19, un dato tremendamente preocupante cuando estamos ya inmersos en la segunda oleada de este virus, que fue demoledor con las personas mayores y con las residencias. “Para estar preparados de forma adecuada deberíamos tener unos protocolos seguros, contar con el material suficiente, todo el mundo debería tener las pruebas de antígenos o anticuerpos y, en definitiva, unos protocolos que den seguridad tanto a residentes como a trabajadores”, explica José Luis Cobos, vicesecretario general del Consejo General de Enfermería.

Finalmente, el estudio pidió a las enfermeras que, en base a sus criterios profesionales, asistenciales y científicos, valoraran si los centros estaban preparados para una segunda oleada por la pandemia del COVID-19. La respuesta fue clara y contundente: a pesar de que existan planes de respuesta, a juicio de los profesionales, casi la mitad de las residencias (46,3%) no están preparadas para una segunda ola. “Entre las cosas que hay que mejorar son los planes de contingencia, que haya una buena disponibilidad de material, que en los centros haya una sectorización adecuada, que tengamos disponibilidad de habitaciones para poder realizar los aislamientos, que se potencie la formación a sanitarios pero también a familias y a usuarios, y que la disponibilidad a la realización de test e incluso a la derivación hospitalaria, si fuera necesario, de los residentes con sintomatología sea una realidad y no una discriminación como fue hace unos meses”, comenta Fernando Martínez Cuervo, presidente de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (Seegg). “Sería insoportable una segunda ola. No tenemos profesionales en las residencias de ancianos que puedan sustituir a las enfermeras que tenemos en las residencias. Además, debemos tener en cuenta que estos profesionales son personas contagiables y no tenemos quien las sustituya. Con lo cual, estamos en muy malas condiciones en estos momentos para soportar una segunda ola. Tenemos más conocimientos que antes y no nos faltan materiales de protección, pero nos falta lo más importante: los recursos, que es algo en lo que tenemos que invertir en estos momentos”, añade Pilar Lecuona, vocal enfermera de Geriatría del Consejo General de Enfermería

Sobrecarga de pacientes

Uno de los datos más preocupantes obtenido en el estudio es el elevadísimo número de residentes que tiene asignado cada enfermera en el sector sociosanitario, que se incrementa todavía más en los turnos de tarde y noche y de fin de semana. De forma global, una enfermera tiene asignado un total de 46 residentes por la mañana y 71 por la tarde, un valor desproporcionado que se multiplica en el caso de los domingos y festivos (71 pacientes por enfermera en los turnos de mañana y 92 por la tarde). “El estudio revela que la ratio que hay enfermera-paciente es bajo y las necesidades que requieren estos residentes va a variar mucho en función de la capacidad funcional que tengan estos centros. Por eso, es muy importante que se asigne un número x de enfermeras teniendo en cuenta si los residentes son grandes dependientes o no”, argumenta Cobos.

Estos datos se multiplican cuando se trata de residencias del ámbito privado, donde se llegan a superar los 100 residentes asignados en los turnos de tarde de fin de semana. Los centros de gran tamaño tienen menor ratio enfermeras por residente y en el turno de noche se reduce drásticamente la dotación de profesionales incluso en la atención a grandes dependientes que requieren una elevada demanda de cuidados.

Esta sobrecarga tan brutal obliga a las enfermeras a tener que delegar algunas tareas y actuaciones en el 93,7% de los centros, las cuales son realizadas fundamentalmente por auxiliares y los llamados gerocultores. “Se necesita el apoyo para estas actuaciones porque no hay suficientes enfermeras y, como consecuencia, las que hay están saturadas de trabajo”, añade Cobos.

Otro dato demoledor es la retribución de las enfermeras que, acompañado de las condiciones de sobrecarga asistencial hacen que a las enfermeras les resulte muy poco atractivo trabajar en los centros residenciales sociosanitarios.

Respecto a la retribución anual que percibe una enfermera, en líneas generales, podemos señalar que el 70% de las residencias privadas paga menos de 20.000 € brutos anuales a sus enfermeras; frente al 73% de las residencias públicas que si superan los 20.000 €. Asimismo, cabe destacar que las residencias de menor tamaño son las que menos retribuyen a las enfermeras. “Teniendo en cuenta la situación en la que estamos en la que es verdad que los contratos en los hospitales públicos están mucho más considerados y, además, la baremación o reconocimiento a la profesión está mucho más reconocida no se está haciendo nada atractivo la situación que tenemos en las residencias. En estos centros no contamos con enfermeras 24 horas, ni contamos que tengan una retribución comparable con los contratos en la red pública. Con lo cual calendarizar unas jornadas lo más dignas posibles se está haciendo imposible. Por tanto, no es sólo el sueldo si no también el reconocimiento y la baremación de estos puestos y que las enfermeras debemos estar 24 horas para hacer una atención y unos cuidados especializados como se merecen los residentes”, afirma la vocal enfermera de Geriatría del Consejo General de Enfermería.

La pandemia por COVID-19 en el sector

El estudio también ha abordado la situación pasada, presente y futura de los centros residenciales sociosanitarios en la pandemia por COVID-19, arrojando datos de gran interés para la situación actual.

Así, en cuanto a la afectación por COVID-19 en los centros sociosanitarios cabe señalar que se le ha hecho test al 91,5% de los residentes, de los cuales el 18% ha dado positivo. Llama la atención especialmente que del total de positivos detectados, un 33,8% de los residentes eran asintomáticos. El número de test realizado es muy similar en las residencias públicas y privadas, pero en lo que respecta a resultados positivos de infección, estos son mayores en los centros públicos.

A. Almendros / I. Lapetra