Javier Amarilla trabaja como enfermero en quirófano del Hospital Campo Arañuelo de Navalmoral de la Mata (Cáceres) y tras ver cómo muchas personas mayores, especialmente mujeres, eran intervenidas de fractura de cadera empezó a cuestionarse varias cosas: ¿por qué las operaban tan mayores? ¿qué sería de ellas una vez operadas? ¿cómo evolucionaría su calidad de vida después de la intervención?. “Quise identificar los principales determinantes de la calidad de vida relacionada con la salud en las personas mayores que sufrían fractura de cadera, objetivar la capacidad funcional, así como conocer la evolución y qué factores influyeron sobre estas variables a los 12 meses de la intervención quirúrgica”, explica el enfermero.

Para el estudio, realizado prospectivamente, se incluyeron más de 350 pacientes durante dos años. “Recogimos datos de los pacientes en cuatro momentos: al ingreso, al mes, a los seis meses y a los 12 meses”, expone Amarilla. Una vez pasados esos dos años los resultados mostraron que los pacientes experimentan un deterioro significativo en la calidad de vida, especialmente en las dimensiones autocuidado, actividades habituales y movilidad. “La disminución de la calidad de vida fue más marcada  el primer mes y se mantuvo durante todo el periodo de estudio”, subraya. Respecto a los factores relacionados “La calidad de vida se asoció directamente con una mayor capacidad funcional básica e instrumental para las actividades de la vida diaria, e inversamente con la comorbilidad, la edad y peor estado de ánimo basal. En cuanto a la capacidad funcional y estado de ánimo, a lo largo del estudio se observó una disminución significativa de las puntuaciones respecto a los valores previos a la fractura”, añade.

Aunque la tesis ya fue defendida, Javier sigue publicando artículos de investigación y aprovecha para animar a sus compañeros y compañeras de profesión a que investiguen. “Es cierto que la presión laboral asistencial del día a día nos dificulta realizar trabajos de investigación, y no es frecuente  contar con el apoyo de las instituciones. Generalmente ese tiempo debe ser sacado del terreno personal, con el sacrificio que eso supone. No obstante, es un complemento satisfactorio que enriquece tanto profesional como personalmente”, finaliza.

Alicia Almendros